Te veo palabras

Te veo palabras

jueves, 27 de noviembre de 2014

Dialéctica de la historia y un juego


https://www.youtube.com/watch?v=BrL6mfVQyJw


"...nos queríamos en una dialéctica de imán y limadura, ataque y defensa, de pelota y pared..."

Julio Cortázar

Porque todo afuera era extraño, o quizá nuevo. Los libros ya empolvados nos revoloteaban la silla, la mesa y nos reíamos. El café nos regalaba una sonrisa medio blanca, medio morena. Y los cigarrillos, el mejor ensueño escenario. Sí, como en un teatro, sin despegarnos del papel ya definido por la vida. Por momentos, algunas proyecciones que no tenían lugar en la historia se acercaban y nos hacían un monólogo que escuchábamos atentamente con la esperanza de encontrar algunos futuros (por mínimos que sean). Lo recuerdo todo porque creo haberte clavado las pupilas y tomar algunas fotos. Muy por lo bajo se oían algunas notas que me traían a la cabeza a Dinah con un debate interminable. Debo admitir que recuerdo nuestros primeros fundamentos, un poco engominados pero bien sinceros y tengo que aceptar que hoy me dan gracia (y hasta ternura), los acaricio, los converso y reflexiono a la luz de la lámpara que me acompaña por la noche.
No puedo negarte que fue un placer, y digo placer porque pienso que existen periodos en que detenemos la vida y revolcados con el silencio nos paralizamos todo, y eso es peligroso y me da un poco de miedo. Me gusta sorprender a mis más conocidos huecos racionales que por momentos no lo son tanto. Disfruto del sentirme en la vuelta de la calesita donde la tentación de soltarte es tan seductora como el desafío enorme de seguir disfrutando del aire en la cara y destrozarnos, porque eso pasaría.
Pero sin vueltas, así creo que llevamos nuestro paso por el mundo (al menos, así lo pienso hoy en este cuerpo especie sediento de humanidad), acercándonos, alejándonos, extrañándonos de todo lo que pueda conmovernos. Y por eso, escribo  y te escribo, y por eso suelo encontrarte en diversos cuadros que algún artista callejero pintó mirándonos época - porque aunque no nos guste, eso somos- entendiéndonos como un breve lapso de tiempo que responde a. Y yo que  escribo por lo mismo, porque miro a mi alrededor y las veredas de la ciudad hoy son la niña que juega a la pelota, el tipo cansado de la oficina, el payaso y el artista que desobedecen el fascista código de convivencia, el ideal (posible) de la Revolución, la injusticia, la clase media, la policía, las prostitutas, la burocracia, la centroizquierda a la que apoyás, la intelectualidad burguesa, lxs locxs, el tango, el vino, la anciana que cobra dos pesos de jubilación, los contratos sociales, los amorosos, la monogamia, la soledad, la muerte, la vida, la historia, los abortos, las cárceles, la literatura,las protestas, las relaciones de poder, el sexo, el arte, las categorías, la filosofía, el café, el whisky, los libros, la música, el cine, las reuniones, las personas,  las instituciones, la violencia, la Iglesia, las villas, los burgueses, la moral, mi odio, mi amor, mi existencia. Y sí, somos hijxs de la historia, de cada idea, interpretada, aprehendida, hijxs de la estructura que nos condiciona, aunque también de la búsqueda incesante de humanidad y libertad. Y no mires con esa cara, no te desentiendas, tenemos un poco de todo esto. Somos cuadro y representación; son literatura para mi libreta. Somos, aunque sean segundos, minutos o simples horas. Y hoy quedarnos sentados no fue casual porque tomamos una decisión.

Me pregunto: ¿Cuántas veces nos oímos? Espero que varias como para decidir que pueden pasar algunos años para que nos reencontremos (en el medio de todo lo que definí mundo), y ya no te busque con la forma (deforme) ideal para mi vacío, ni me busques perdiéndome para poder entenderte, porque sabemos que eso no es bueno. Y no creo que lo comprendamos hoy, aunque las palabras traicioneras lo cantaran de antemano. No importa, las ansiedades no me sirven (y sé que las expectativas tampoco), por eso te propongo sacudirnos un poco los prejuicios, los preconceptos y refundarnos en otra idea.


¿Has sentido alguna vez que las palabras no son suficientes? ¿Has sentido que los argumentos se te desarman, se suicidan, saltan del precipicio de tu cabeza, de tus ideas? ¿Has pensado en aquellas situaciones? ¿Le has dado importancia? ¿Has pensado cómo sería hablar con los sentimientos? Yo creo que de eso se trata y lo he descubierto tarde. Allí empieza el juego, desafiando a nuestro cuerpo, a nuestras palabras, a nuestra razón; empieza el juego cuando comenzamos a desnudarnos y a vivir esos momentos que yo sólo puedo pasarlos con la libertad de mis sentidos ampliados, explotados; disfrutando con la ayuda del calor y el delicado y suave frío, la rareza que la llamada luz de mi cabeza representa. Suenan todos las notas, todas sus variables y la filosofía se envuelve en sábanas. Todo se convierte en nube, en una nube de inciensos con olor a frutas dulces. Y nos damos cuenta que existen otros mundos, partes del mismo mundo, fractales de colores que brillan en el techo y en los cuerpos que deciden hablarse, con sus cinco sentidos tirando por la ventana las contradicciones que hoy se respetan pero absuelven de condena. Y las bocas se llenan de saliva, deseo y silencios. Y el juego no termina aún/ ahora somos nosotrxs lxs que debemos intentar fugarnos como brisa por la ventana/ en complicidad/ siendo libres./ No existe otra forma.

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