Te veo palabras

Te veo palabras

miércoles, 21 de enero de 2015

Debatiendo concepciones de poetas y escritores en refinadas mesas y algunas cantinas


"Poeta que excede el límite del verso, 
poeta en la calle
en la luz y la sombra
en el grito y el silencio,
en la lluvia o en un beso.
Poeta en cada concepto
de un mundo sensible
casi invisible.
Poeta que se pierde
entre 
/t o d o/
/el/
/fluir/ 
de lo que acontece."



¿Qué es ser poeta en el 2014?
o ¿qué es n-o  s-e-r  p-o-e-t-a  en el 2014?

Considerarse escritor
porque los ojos no son más que cosas
desahuciadas,
"cosas"
inertes que
actúan corporativamente
en el universo de la disciplina.

Vivir en un cubo que
por impresión mediocre
parece tener las aristas encorvadas.
Cuadrado hermético de filosas puntas.
Adormecidos con orgasmos sociales
con los que ornamentamos
los techos confusos
de sus cuatro lados
sin puertas ni ventanas,
creyendo ser felices,
mirando cientos de rostros esculpidos
de bestias bien vestidas,
escupiéndose
unas a otras,
venerando al Dios bañado
en oro que dice ser nuestro rey
y amigo.

Es por eso que digo y repito que
ser poeta en el 2014
(remarco el SER y el POETA)
es muy difícil;
difícil como reunir los sentidos y
guardarlos
en la mochila
que estén juntos y se acaricien,
o difícil como guardarlos
en los bolsillos,
en la oreja o
entre las grietas
del amor que se fue lejos.

S e r  p o e t a ,
juntar una mirada con perfumes
que aguan las bocas.
Hacer el amor,
hacérselo a la vida y
exhibirla.

N o  s e r  u n  p o e t a,
y ser un mero escritor.
Ser un contenedor de significados
bien calificados,
matar al curioso,
acomodar palabras según las reglas morales
siempre presentes.
No ser un poeta es decirse poeta y
mirar el mundo en 2 dimensiones,
ni siquiera en 3.
Es retratar
casi naturalistamente
algo que no es natural,
digo, como lamerle el piso
al Papa.

Y ahora volvemos:
si hablamos de ser un poeta y
no un acomodado escritor, la tarea se complica.
Fotografiar/
la realidad/ coloreando sus contradicciones.
                                                                                                                                        Buscar.

Ser un poeta del 2014 es  d e s n u d a r  la calle en
la que apoyaste la suela de tus zapatos
transpirados y sucios.
Es ser un poco libre.
Pasarnos del margen.
Y desbordarlo porque
repudiamos las poses de autodefinirnos poetas.
Bastardear los renglones
nunca escasos
pero dignos.

***

Sin simularnos la humildad,
debemos sincerarnos antes de matar
con una coma o los tres puntos a
alguna idea mesías/
idea mesías de nuestra cabeza sometida
al círculo literario de los
engominados literatos
desalentadores que existen hoy.

Ja ja ja
Cuánto pasaje floreado y capcioso,
cuánto relativismo asesino.
Cuánto verso malgastado
por manifiestos,
como estos,
que llenos de ira
le juegan una riña
a mi sensato pensamiento
que desfila agonizando
con un cartel que intenta mezclarse
con el gesto saludable de algún viejo
profe de Letras, medio fascista
encerrado en una caja  a la que llama
mundo.

Ja ja ja
Malditos y malditas insensibles de
escritura acartonada que nos tapan la boca
con sus textos  de maniquíes con gafas y pelucas.

¿Y yo?
Mirame,
estoy acá,
sin ser diferente,
versando sobre q u é
es ser un poeta, y  n o .
Y sé bien que a vos no te importa
ni un carajo
porque de hecho,

sólo

hablo

del

convencional

usado

y

violado

oficio del poeta
posmoderno
"auténtico"
del siglo XXI,
                                                                                          y con el que YO me identifico.


martes, 6 de enero de 2015

Hablamos de encuentros y otras calles


Una vez más estoy acá, intentando escribirle algunas palabras a un público que ya no encuentro ni por abajo de la mesa, ni en las calles de este barrio que por estas horas está demasiado silencioso.

Estoy fumando un cigarrillo y pensando. Lo concreto hoy es que estoy acá y fue difícil escribirlo sin que me tiritasen los dedos o se me salieran algunas lágrimas por las manos.

Me encuentro, en los muchos caminos que aparentan ser sólo uno; me encuentro un poco en la canción de Spinetta que escucho, en la sonrisa de un estado de ánimo un poco censurado, y también en las callecitas de una nueva ciudad repleta de soledades, personas y amores que se buscan/ y se encuentran y no.

Vi una película que me conmocionó hasta los huesos, escucho algunas melodías y sigo eligiendo esta especie de papel del s. XXI para dejar caer mis pestañas. Podría comenzar a hacer listas como en estos días pero las estructuras hoy me sientan mal. Me escapo un poco mirando las cosas que me rodean, miro a Juana y la pienso con hijos, miro esta silla que aunque vacía me revuelve un poco la calma./ Y prefiero y deseo./ Continúo medio recostada con un ventilador en la cara porque es Enero y aún estoy en Mendoza y me dan ganas de hablar sola o ser invisible y volar. También de entrometerme en historias porque amo las historias y las amo como amo caminar y toparme con esas cabecitas blancas que se esconden detrás del diario oficial de la provincia pero pispean un poco la vida empañada que transcurre en las mañanas, allá por Peatonal y San Martín.

Aún tengo algunos miedos, temor de encontrarte naufragando por entre las puertas pintorescas de Buenos Aires y que me invites a entrar en el bandoneón que tocás, y tomemos una copa de vino o quizá dos y para ese entonces ya no nos importe nada, porque eso quisimos siempre y sólo callamos.

También tengo ansias de lucir anónima al caminarte la espalda, y gritarte al oído las injusticias que le sirven en la mesa a los trabajadores del ajo o a los pibitos de alguna plaza que no podría recordar ni el nombre. Quiero poder chuparte las inhumanas costumbres y regalarte una tonada que canta mi vieja con su humilde guitarra, cargada de notas, que como buen arte buscan ese "qué se yo" que tanto nos falta en el mundo.

Quiero fumarme un pucho con vos, perdernos en las formas del humo que se esfuma, casi como nosotros por aquel entonces (no sé si te acordarás de aquellos momentos medio fugaces)

Entregarse a una vida de poesías es una propuesta seductora, como darte unos cuantos besos imposibles, pero aún así creo que el no-tiempo hoy me baraja otros cuentos y me dejo fundir en esa idea.

*

Ya me siento lista, ya empaqué algunas dudas, algunos caprichos; las paletas y el café; algunos amores, las sonrisas de mis amigxs y hasta el compromiso con el que dibujo los sueños por las noches. Ya me siento lista para ofrecer una tregua.