"..de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito
más que el mundo..."
M. Benedetti
Y hoy me di cuenta que te metías y mezclabas entre los humos de mi cabeza como lo hacía la música esa que escuchábamos en los días de lluvia./ Tonight, tonight de los Smashing Pumpkins.
Han pasado algunas mañanas/ algunos días/ algunas noches/ de sexo/ de melancolía/ de ansiedades/ de nervios/ de enojo/ de discusiones./ Y quiero contarlo todo, gritarlo todo/ Me sienta bien escribirte a vos y al Universo.
Me enternecían nuestros momentos/ no hablábamos de amor pero lo construíamos/ recuerdo las fotos/ los cuadros de comodidades coloridas.
Recuerdo que a veces mirábamos las nubes y les buscamos formas/ cantábamos a capella y todo nos parecía armónico/ y cruzaban los pájaros y le silbamos un buen viaje/ y pasaba una viejita medio loca y me corría una lágrima.
Podíamos tomar helado y sentirnos niños/ y luego sentirnos grandes y desearnos/ y podíamos también derretirnos en el chocolate con frutilla que te saboreaba la lengua/ aunque lo pensaras al revés y yo no dijera nada/ y podía también fijarme como sin mundo, en la manchita que te quedó en ese costado de la boca, y darte un beso con sabor a todo/ a viento, a lluvia, a nube, a cielo.
También podíamos inventarnos escaleras que bien sabíamos, no subiríamos/ e inventar algún otro idioma que no hablaríamos porque nos endulzábamos en silencios./ Ahora pienso recordando alguna peli de Viernes por la noche: todo el momento son muchos minutos/ todos los momentitos son sólo un tiempo.
No entendíamos mucho pero sabíamos de cosquillas, mimos y esas cosas que en el diccionario no salen bien explicadas.
Y hasta podíamos aburrirnos/ y podíamos dejarnos solos en el banco de alguna plaza/ de alguna otra provincia/ pero también podíamos arrugarnos y comenzar a leernos, imitando a los viejitos de la fuente./ Bien supimos no enamorarnos.
Y pensando en el otro día, espero que recuerdes el final del poema que te leí/ yo sé que eran palabrerías ruborizadas, pero de eso se trataba/ cada letra te contenía un poquito y me contenía también/ si no, por qué veo todo tan verde, tan azul, tan rosa y hasta violeta?/ Y cuando camino de vuelta me tropiezo con laberintos, torres, un tablero especulador, quizá un verso gris o un sol de Otoño./
Aún me sabes al chupetín que nos pintaba la lengua, la saliva, la piel, hasta los besos.
Aún me sabes al chupetín que nos pintaba la lengua, la saliva, la piel, hasta los besos.
Ojalá entiendas que vivís en mi desorden/ que me cuidan tus secretos disfrazados, esos que alguna vez me dejaste bajo del florero (que adornaba la mesa)/ Y me pone feliz la biblioteca y el cofrecito y hasta la flor fucsia que cuido más que a nada, a la que aún le sobreviven brazos y manos/ su olor a vida.
Y ya ves? Vuelvo al desorden que no era tan lindo cuando teníamos que sentarnos/ pero no importa, mi lindo./ Te dije que me siento bien, acaricio aquellas horas mientras me columpio en la hamaca que nunca tuvimos juntos pero que fabrico por las noches.
Las sonrisas saltan locas por acá / y me gustaría saber si juegan al ring-raje por allá?/ Porque hoy el conejo blanco me vino a buscar y lo mandé para otro lado/ nos veo todavía risueños./ Aún no estamos listos./ Y digo esto en silencio porque aún escucho las carcajadas de aquellas niñas que nos miraban desde el cordón de la acequia.
Pero no me importa/ hoy me levanto y quiero/ aunque quiera por partecitas en el mundo fantástico del todo/ y aunque sea todo fantástico-fantasías, lo siento real por adentro./ Y en realidad eso es lo que quería que supieras/ aunque un montón de cosas más se quedaron guardadas en el último cajón de la mesita de luz y no puedo negociarlas.
En fin, mi lindito/ ¡mirá esto!/ estoy llenando las letras, y mis palabras y mi cabeza/ y como ves, te quiero con mis fantasías y recuerdos locos./ El mundo, y yo, y vos./ Y todo esto me alegra.