Puede uno llorar
puede uno gritar en silencio
puedo uno sentir demás
y de menos,
y preocuparse.
Puede uno extenderse en las cuerdas
de alguna guitarra
y dejarse caer
hasta tocar el fondo
del pozo de la conciencia,
y puede uno
paralizarse y caminar
sobre recuerdos
que a partir de vernos
en otros universos
estrujamos
de culpa
bendiciendo
un presente de corbatas
racionales.
Puede uno sentirse agua que corre
y no sentirse presente
y eliminarse
las manos,
los estirados puentes
con los que abrazamos la duda,
los ojos con los que entendemos
un poco todo lo absurdo y borroso
que creemos iluminar con este farol sin vela
- que también
se va apagando
al ritmo de
todo nosotros -.
Sí, puede uno extinguirse entero
y sentirse la última seca del cigarrillo
que cierra la noche más importante
de tu vida.
Puede uno reducirse a las expectativas
de la mueca del amor.
Puede uno castigarse entre penetraciones
y noches sin sueño,
y puede uno sentirse aire,
vuelo y libertad;
Puede uno
batir a duelo a la mentira
y estar triste y estar feliz
y crecer y endulzar a la memoria/
encontrarse
y deslizarse y avanzar
romper y volver.
Puede uno ser uno,
siendo todos.
Puede uno ser idea
entre manuales
y empastarse -y no-.
Pero
por sobre todo
puede uno,
sentir y pensar
y vivir resolviendo ese
conflicto
s i n m o r i r.