Te veo palabras

Te veo palabras

jueves, 16 de octubre de 2014

Un poco rota


Sería bueno verte aparecer por la ventana como se aparecen algunos pajaritos por la mañana/ sin pedir permiso y haciendo bulla./ Sería lindo que me sorprendieras porque esta vez tenés el pelo azul y te gusta. 

Y que para ese momento esté puesto el disco de nuestra banda favorita./ Y que no hablemos/ y que en un beso caigamos a la cama que fue nuestra por las noches y hoy no es de nadie/ porque la abandonamos en medio de aquel Invierno./ Qué incoherencia.

Me gustaría que tomemos el café robado por el tiempo/ y hablemos sobre cine, sobre Chaplín o la poesía/ y me gustaría hacerlo porque recuerdo nuestros oídos sordos y nuestras palabras mudas./ Me arrepiento un poco. 

Aveces creo encontrarte bajo otras formas, otros conceptos/ no te veo./ Mi alrededor/ ellos, son solo cáscaras que se caen al acercar la lupa./ Todo está medio raro, sólo puedo tocarte en las pequeñas cosas que yo siento gigantes por acá dentro.

Y si nos cruzáramos en el descampado de esa guitarra quizá se me caería una lágrima./ O en alguna teoría que trates de explicarme con dibujitos sobre papel. 

Por acá no hay nada que me sacie tanto. Todo es un poco banal, los chistes me causan enojo y los enojos me llenan de risa.

La Primavera me regala perfumes que no se penetran en mi ropa porque estoy hermetizada./ La gente se esfuerza por agradar y las flores por pintar paisajes ya caducos imposibles de encuadrar. 

Nuevamente el caos y el orden, dos reglas y normas de mis elementos/ se fusionan y ponen pausa.

Y como a algunos deseos, los guardaré bajo el colchón desgastado/ porque hoy estoy un poco rota./ Estoy pausada.  





sábado, 11 de octubre de 2014

Bailar es revolcarse


Algunas poesías enredadas 
se me despiertan 
por la noche y comienzan 
a hablarme al oído. 
Y por cada suspiro un bocado 
de palabras se me esconde 
en modo de burla
Me desagotan 
el sueño. 
Mientras escucho esta cancioncita 
de jazz donde el saxofón 
comienza sin permiso 
su lucha contra mi resistencia (quietud).

Se me desvanecen algunas defensas. 
Y me encuentro parada/ bailando/ moviendo el cuerpo 
al compás de sus respiraciones./
Separo mis brazos/ separo mis piernas y mi cintura./
Mi cuerpo es un todo libre y separado. 
                                                                         Todo está bien lindo acá. 
Y son ahora aquellas palabras dirección de cualquier pasaje/
manejan cada movimiento. 
Bailo,           bailo               y bailo/ sin prejuicio./ 
Bailo suplicando ser libre/ quizá siéndolo un poquito. 
Y me observo en la historia 
de cada lucecita 
curiosa/ no puedo mirarlos a todos. 
Me adueño de mi cuerpo, de mis deseos/ 
y eso ya se me hace mucho/
Busco/ me busco.

Y siento caricias que no existen y sonrío./
Y el placer me toca un poco de Swing a un lado./ 
Y mis secretos cambian de lugar/
t o d o  se desacomoda 
un poco./ 
Y se forman romances sin destino/
efímeros/
saboreados como al helado de arándanos.
Invento.

Me fugo con el viento/ estoy envuelta 
en el clima insólito de alguna letra 
disfrazada./
Voy-y-vuelvo./ 
Me revuelco con la dialéctica de mi vida./ 
Sin que se apaguen las luces/ 
sin que se acabe el movimiento./ 
No dejo de manosear la textura de la música/      
                                                                         l a s  p a l a b r a s  t á c i t a s/ aún vivas./
Me espero, me corro/
me alejo, me acerco/ y siempre vuelvo,              a mi/                                                             
Me refugio en esta síntesis de yo y yo.- 

martes, 7 de octubre de 2014

Deshilachada

Para Marina, una gran amiga.


¿Quién iba a imaginarnos vivas?/ ¿Cuánto tiempo esperamos sentadas en esta ventana?/ ¿Cuánto tiempo esperamos a que se nos arrimara alguna brisa de aire a erizarnos un poquito los pelitos del brazo?

Ya sabemos cómo es esto/ nos pasamos una vida enumerando los males que nos produce tenernos cerca y nos olvidamos de besarnos bajo la lluvia/                    que caía para nosotras allá afuera./ Y no frenamos el ritmo inútil de nuestros castores ansiosos./ Y se nos pasan algunas  noches/ y desperdiciamos el jardín tironeándonos palabras, y no saludamos a la Luna que aquella vez estaba más brillante y sonriente que de costumbre.

Dejamos correr el orgullo entre nuestras caricias/ nos apartábamos del placer para sólo generar figuras exóticas en esa f a l s a  cama inocente.

Me gritabas en silencio, y me llorabas por dentro, lo sé./ Y lo sé porque una vez haciendo uso de tu mañas, entré por la tubería de algodón a la que me censurabas el paso/ lo descubrí todo. 

¿Pero qué puedo decirte?/ ¿Vos viste como está todo en el mundo?/ La gente se ama y se odia, quiere correr y camina/ aunque el clac clac tortuoso de sus pasos acompañen el silencio de todas sus noches/ ¿Ya ves? La gente camina desinteresada,                          sin norte                 ni sur/ bien líquida, medio vacía. 

Y nosotras hacemos malabares con el tiempo generando circos que sólo existen para la idea que se nos cuela en el espacio de la ausencia/ Nos sentimos enlatadas, contradictorias, por momentos atrapadas.

Imaginate cómo está todo/ yo te escribo un par de versos y me desagoto los golpes/ estos de acá dentro/ Y no hago nada más que eso, porque en realidad sigo fija a la silla en la que me encuentro perdiéndote./ Se ve triste ver como te pierdo, como caés al suelo en hilachas/ Y yo acá, deshilachada

Y así son las cosas/ así son los mambos de un mundo dado vueltas/ marcado por el absurdo pasaje de los deseos fragmentados, las morales tan pesadas como cruces, y la culpa en posición de maestra alcoholizada.

Nos escupimos con amor desgraciado./ Nos estrujamos los sesos y como buenas artistas intentamos hacer una obra de arte que gane el primer premio en romances, con romanticismos pero sin cursilería./ 

Elogiamos el deseo y el placer que creemos tener y no existe, porque lo nuestro se fue por la calle de al lado sin previo aviso ni nada.

Y te me describís grosera y te me presento sensible/ ¡¿Cómo nos mentimos?!/ Son patrañas, todo es una patraña./ Bien sabemos que la cosa es más simple. 

Te me desordenás a cada minuto/ Y yo acudo a alzarte en partecitas que se me desvanecen en la mano./ Me desespero mucho.


*


Hoy te siento en el bolsillo./ Quizá te sople por la ventana y la tristeza me regale un cuadro amablemente/ o quizá le arranque los ojos al cielo e intente entendernos un poquito más esta mañana.