Te veo palabras

Te veo palabras

domingo, 1 de febrero de 2015

Uno y uno



Puede uno llorar
puede uno gritar en silencio
puedo uno sentir demás 
y de menos,
y preocuparse.
Puede uno extenderse en las cuerdas
de alguna guitarra
y dejarse caer
hasta tocar el fondo
del pozo de la conciencia,
y puede uno
paralizarse y caminar
sobre recuerdos
que a partir de vernos 
en otros universos
estrujamos 
de culpa
bendiciendo 
un presente de corbatas
racionales.
Puede uno sentirse agua que corre
y no sentirse presente
y eliminarse

las manos, 

los estirados puentes 
con los que abrazamos la duda,

los ojos con los que entendemos
un poco todo lo absurdo y borroso

                                   que creemos iluminar con este farol sin vela
- que también 
se va apagando
al ritmo de 
todo nosotros -.
Sí, 
puede uno extinguirse entero
y sentirse la última seca del cigarrillo
que cierra la noche más importante 
de tu vida.
Puede uno reducirse a las expectativas 
de la mueca del amor.
Puede uno castigarse entre penetraciones
y noches sin sueño, 
y puede uno sentirse aire,
vuelo y libertad;

Puede uno
batir a duelo a la mentira 
y estar triste y estar feliz
y crecer y endulzar a la memoria/
encontrarse 
y deslizarse y avanzar 
romper y volver.
Puede uno ser uno, 
siendo todos.
Puede uno ser idea 
entre manuales 
y empastarse                      -y no-.

Pero
por sobre todo
puede uno, 
sentir y pensar 
y vivir resolviendo ese 
conflicto 
s i n  m o r i r. 




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