"La vida nos devuelve a la unidad básica de su sentido:
nuestra condición/
nuestra razón/
mi intespestiva intensidad, l a n u e s t ra-.
El ego se apodera de nuestros escondites más puros
y no hay lamento que valga,
con una lágrima borrosa,
una sonrisa planetaria
y -la tuya y mía- narices rojas,
comenzamos esta batalla"
Las agujas de algún reloj
me recorren el cuerpo
con el tic tac mal arreglado de
un compás/tiempo lleno de atajos y curvas [sin explicaciones]
Depuramos al silencio,
nos deshacemos de
toda necesidad humana,
inservible para los sueños del día.
Escalofríos, movimientos,
una mano, y este dibujo en la tierra
bautizado por mi materialidad
hecha idea.
Convicciones arrastradas por alguna
lagrima, que hoy es ola,
vuelve a la orilla
de mis conmociones más absurdas.
Y siempre vos, un resumen
caluroso de perfumes
dulces que me enseñan
a tocarte sin sentirte. [y yo aprieto los ojos]
Perplejidades, complejidades,
batallas sin armaduras
en cuerpos desnudos
que se pelean el alma.
Una cabeza agotada de
canciones imaginarias
tarareadas por algún vago
recuerdo no bienvenido [hasta quizá f i c t i c i o]
Y un buen paseo que me presenta
nuevos árboles dónde podré leer un libro
sin miedo [leer-te]
y un río que dormirá a la Luna ( y a mi).
La oscuridad pasará inadvertida
y los elásticos suicidas nos
dejarán miles de estrellas en
sobrecitos de lecciones.
La esperanza dejará de ser
un anhelo disciplinador
para cuando nos encontremos;
y, esta vez, Gea jugará sin payasitos tristes.
***
Cuánto mundo hay en cada
palabra, cuánto de vos
hay en mis discursos,
por inverso, por revés.
Siempre decimos estar cerca
y seguimos recurriendo a los trazos (a mano alzada)
para evitar mirar más allá/ del piolín
que sostiene al cielo y a nuestro impulso
[-impulso- de sentirnos racionales y vivir en lucha]
No hay comentarios:
Publicar un comentario