Te veo palabras

Te veo palabras

martes, 7 de octubre de 2014

Deshilachada

Para Marina, una gran amiga.


¿Quién iba a imaginarnos vivas?/ ¿Cuánto tiempo esperamos sentadas en esta ventana?/ ¿Cuánto tiempo esperamos a que se nos arrimara alguna brisa de aire a erizarnos un poquito los pelitos del brazo?

Ya sabemos cómo es esto/ nos pasamos una vida enumerando los males que nos produce tenernos cerca y nos olvidamos de besarnos bajo la lluvia/                    que caía para nosotras allá afuera./ Y no frenamos el ritmo inútil de nuestros castores ansiosos./ Y se nos pasan algunas  noches/ y desperdiciamos el jardín tironeándonos palabras, y no saludamos a la Luna que aquella vez estaba más brillante y sonriente que de costumbre.

Dejamos correr el orgullo entre nuestras caricias/ nos apartábamos del placer para sólo generar figuras exóticas en esa f a l s a  cama inocente.

Me gritabas en silencio, y me llorabas por dentro, lo sé./ Y lo sé porque una vez haciendo uso de tu mañas, entré por la tubería de algodón a la que me censurabas el paso/ lo descubrí todo. 

¿Pero qué puedo decirte?/ ¿Vos viste como está todo en el mundo?/ La gente se ama y se odia, quiere correr y camina/ aunque el clac clac tortuoso de sus pasos acompañen el silencio de todas sus noches/ ¿Ya ves? La gente camina desinteresada,                          sin norte                 ni sur/ bien líquida, medio vacía. 

Y nosotras hacemos malabares con el tiempo generando circos que sólo existen para la idea que se nos cuela en el espacio de la ausencia/ Nos sentimos enlatadas, contradictorias, por momentos atrapadas.

Imaginate cómo está todo/ yo te escribo un par de versos y me desagoto los golpes/ estos de acá dentro/ Y no hago nada más que eso, porque en realidad sigo fija a la silla en la que me encuentro perdiéndote./ Se ve triste ver como te pierdo, como caés al suelo en hilachas/ Y yo acá, deshilachada

Y así son las cosas/ así son los mambos de un mundo dado vueltas/ marcado por el absurdo pasaje de los deseos fragmentados, las morales tan pesadas como cruces, y la culpa en posición de maestra alcoholizada.

Nos escupimos con amor desgraciado./ Nos estrujamos los sesos y como buenas artistas intentamos hacer una obra de arte que gane el primer premio en romances, con romanticismos pero sin cursilería./ 

Elogiamos el deseo y el placer que creemos tener y no existe, porque lo nuestro se fue por la calle de al lado sin previo aviso ni nada.

Y te me describís grosera y te me presento sensible/ ¡¿Cómo nos mentimos?!/ Son patrañas, todo es una patraña./ Bien sabemos que la cosa es más simple. 

Te me desordenás a cada minuto/ Y yo acudo a alzarte en partecitas que se me desvanecen en la mano./ Me desespero mucho.


*


Hoy te siento en el bolsillo./ Quizá te sople por la ventana y la tristeza me regale un cuadro amablemente/ o quizá le arranque los ojos al cielo e intente entendernos un poquito más esta mañana. 




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